“¿Qué río es éste cuya fuente es inconcebible? ¿Qué río es éste que arrastra mitologías y espadas? Es inútil que duerma. Corre en el sueño, en el desierto, en un sótano. El río me arrebata y soy ese río. De una materia deleznable fui hecho, de misterioso tiempo. Acaso el manantial está en mí”. un pasaje de agua y de tiempo que ha dejado sus vestigios sobre la piel áspera de las rocas. Es la memoria de un río de fuente inconcebible, como dice Borges; o es el tiempo, siempre misterioso, que me anuncia en sus grietas al río que vendrá.