tan poco sabemos del tiempo; apenas, quizá, por los rastros que deja en las cosas. Es allí donde poso mi mirada. Lo hago con un lente normal para acercarme hasta donde mis ojos pierden el foco. Me dejo atrapar por la inquietante interacción del tiempo sobre esos simples acontecimientos: una hoja carcomida, la luz que atraviesa sus heridas, la tela que pacientemente construye una araña. Existe una continuidad entre el tiempo que impacta la superficie de ese mundo y aquel que empleo en el cuarto oscuro. En cada copia, es como si intentara descifrar algo de esta trama. los libros caben en la palma de la mano: podemos sentir el contacto con la piel que los recubre. Al abrirlos, sugieren la presencia de un tiempo incontenible que se pliega sobre la materia y la transforma.